La cólera en tiempos de hiperconexión- RED/ACCIÓN

La cólera en tiempos de hiperconexión

 Una iniciativa de Dircoms + RED/ACCION

El clima social y político contribuye a elevar los niveles de agresividad en los medios y las redes sociales. Las organizaciones enfrentan el riesgo de que sus ejecutivos caigan en esa dinámica. El ABC para anticiparse y manejar profesionalmente los exabruptos.

La cólera en tiempos de hiperconexión

El clima social y político contribuye a elevar los niveles de agresividad en los medios y las redes sociales. Las organizaciones enfrentan el riesgo de que sus ejecutivos caigan en esa dinámica. El ABC para anticiparse y manejar profesionalmente los exabruptos.

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Ira. Alfredo Casero estalló en el programa de Luis Majul. Como era de esperar, los medios y las redes se entretuvieron con el tema por un par de días y pronto se apagaron los fuegos artificiales. Ya se opinó sobre si Casero tiene o no razón, si encarna la voz de la conciencia de una clase media al borde del ataque de nervios y si el periodismo (o al menos una parte de él) se debe todavía una autocrítica pendiente desde tiempos de Mariano Moreno. No nos ponemos de acuerdo todavía sobre ninguno de esos temas.

Falling Down era el título original de Un día de furia, la película de 1993 en la que Michael Douglas encarna a William Foster: un ciudadano normal que, harto de las arbitrariedades e injusticias de la vida moderna, se rebela a los golpes –y después a los tiros– contra lo que lo rodea. Es Casero en LN+ multiplicado por 100. O Milei, por 50, un día cualquiera. O Will Smith, por 10, aquella noche fatídica de los Oscars. Según Osvaldo Bazán, nada nuevo bajo el sol porque “desquiciados estamos todos”. Otra cosa es que lo reconozcamos.

El exabrupto puede incomodar al testigo de a pie, y no pasa de ahí. Para las organizaciones, se plantea el desafío sobre cómo reaccionar cuando uno de sus miembros pierde los estribos en un ámbito público. Acá, algunos parámetros a tener en cuenta:

  • Identidad. Una cosa es ser la fabricante de rifles Winchester, y otra ser Ben & Jerry’s, cuyo lema es Peace, love and ice cream. Dentro de lo legal y las normas básicas de convivencia, la actividad de cada organización marca un sesgo que modifica los estándares. Antes de explicitar qué se debe o no decir, y cómo, hay que tener claros los contornos de la propia identidad.
  • Entrenamiento. Los media trainings de toda la vida eran para ejecutivos que lidiaban con periodistas y sólo para ellos. Una antigüedad. Hoy, todos los empleados se exponen en la arena pública en las redes sociales. No basta con escribir una política sobre cómo comportarse: hay que bajarla a la práctica. Hay entrenamientos a medida para todos los gustos.
  • Representatividad. El capítulo uno de cualquier training lo hace explícito: cuanto más relevante es la posición del individuo dentro de una organización, menos libertad tiene para expresarse por su cuenta. Los dichos de un alto ejecutivo en las redes o cualquier ámbito público no son del todo propios: impactan en toda la organización. Por eso, doble o triple entrenamiento para los empleados más expuestos.
  • Reacción. Aun los más preparados pueden tropezar: no son raros los empleados que dicen inconveniencias en entrevistas o posteos en redes, aunque estén entrenados. El manual dice: mini comité que evalúa el caso, statements pre aprobados para reaccionar con rapidez con pequeñas adaptaciones. Y mano izquierda: el arte de no exagerar la reacción, pero tampoco mirar para otro lado cuando los públicos esperan una posición de la compañía.

Al final, son las emociones. Nada más humano. Desde que tenemos memoria, el homo sapiens se inventa reglas de convivencia, con su propio sistema de premios y castigos. En las organizaciones hay alguien –el profesional de comunicaciones– que tiene el rol de detectar los matices de cada época y entender la sensibilidad de los públicos. No una vez, cada día.

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Foto: TED.

Tres preguntas a Juna Mustad. Es una coach y autora estadounidense, enfocada en el mejoramiento de relaciones en el mundo corporativo, experta en el manejo de la ira.

  • ¿Por qué tu interés en el manejo de la ira?
    Cuántos de nosotros hemos dicho o hecho algo movidos por la ira, y luego nos arrepentimos. La ira puede construir o destruir. Es como un chico, que no queremos que maneje el auto en el que vamos. Como se trata de una emoción muy incómoda y estigmatizada, no desarrollamos las herramientas para manejarla adecuadamente. Todo suele reducirse a dos estrategias: nos vemos poseídos por la ira, que termina estallando; o la negamos y la terminamos confundiendo con otras emociones como la tristeza. Y eso impacta en nuestro cuerpo, finalmente. Se nos borran las fronteras (nuestra capacidad de decir no), y se desdibuja nuestra propia personalidad. Cuando aprendí a expresar mi enojo de una manera saludable, mi vida cambió profundamente. De chica le tenía terror a los arranques de ira de mi padre y me propuse nunca tenerlos. Mi madre, por contraste, era experta en ocultar sus enojos, y aprendí de ella. Por años, mi personalidad de buena chica me sirvió, pero finalmente caí en la cuenta de que eso era muy malo para mí.
  • ¿Fue tu experiencia personal la que te conectó con el tema?
    Cuando tenía algo más de 20 años, me enamoré de un hombre muy inteligente y carismático, y pronto la relación se convirtió en psicológicamente abusiva. Todos los días él atravesaba mi barrera física y psicológica, y yo se lo permitía. No hacía nada, porque lo que quería era mantener la paz y la conexión. Fue mi decisión quedarme, y eso fue terriblemente nocivo y trajo muchas consecuencias. Después de cuatro años, yo estaba perdida. A medida que crecía mi enojo, mi cuerpo se hacía menos capaz de contenerlo. Primero asomó como contracturas de cuello y hombros, después como reflujo ácido y ataques de pánico. Yo ignoraba todo eso, y esa energía volcánica crecía cada día. Al cabo de un tiempo, corté con mi pareja, pero la sensación continuaba ahí. Durante meses busqué curarme, perdonarme a mí misma, superar eso, pero no podía. Hasta que un día sucedió mientras corría. Me paré de golpe y me vi: vi a la chica buena más enfocada en agradar a los demás que en escucharse a sí misma. Me di cuenta de que mis valores no estaban alineados con mi alma. Y que lo que debía hacer era parar, y que nunca más entraría en una relación abusiva. Que nunca más me abandonaría a mí misma.
  • ¿Cómo se puede convertir a la ira en aliada?
    Primero, hay que entender la neurociencia de la ira. Tomo la explicación de un médico experto en estos temas, el Dr. Dan Siegel. Cuando sentimos ira, producto de una amenaza, en nuestro cerebro se produce una especie de rayo que genera una respuesta psicológica que nos prepara para pelear. Dependiendo de tu personalidad, se produce un estallido o una parálisis en ese momento. En cualquier caso, en esa instancia hay una especie de desconexión con el lóbulo frontal del cerebro, que es el de la racionalidad, y la amígdala reactiva toma control del cerebro. Es como poner a un chico de cuatro años a manejar un auto. ¿Cómo volvemos al control? Parece una trivialidad, pero funciona: primero respirar. Eso manda señales al cuerpo de que no necesita reaccionar rápido y con violencia. Segundo, nombrar la emoción que estamos teniendo. Está probado que eso reconecta con el lóbulo frontal y desactiva la amígdala reactiva. Tercero, enunciar qué estoy haciendo cuando estallo: estoy hiriendo. Eso puede ayudar a sentir compasión y atenuar la reacción. Las investigaciones sobre la compasión muestran que reduce la hormona del estrés, la cortisona, y aumenta la del bienestar, la oxitocina.

Las tres preguntas a Juna Mustad se tomaron de la presentación “Anger Is Your Ally: A Mindful Approach to Anger”, dada en el contexto de TEDxWabashCollege. Para acceder a la charla completa, podés hacer clic acá.

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Voces. “Más de la mitad de los consumidores encuentran más atractivas las marcas que comunican activamente su propósito”. Lo dice Silvina Seiguer, Directora de Comunicaciones y Responsabilidad Social, Kimberly-Clark Latinoamérica en este artículo. Y trae como referencia la encuesta reciente global de Accenture Strategy, según la cual el 62% de los clientes quieren que las empresas adopten posturas sobre temas actuales y relevantes como el cambio climático, la inclusión, el empoderamiento femenino, la transparencia, entre otros. Ya no se puede mirar para otro lado: es clave contar con un propósito consistente con las prácticas de la compañía, atemporal, transversal a toda la organización. El rol de los profesionales de la comunicación es determinante no sólo para contar sino para “construir y volver tangible ese propósito con acciones: integrarlo de forma efectiva en la cultura de la compañía y convertirlo en el eje de la gestión para que sea la verdadera razón por la cual existe la organización más allá de ganar dinero”. Todo dicho.

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Social Media Policy. No hace falta reinventar la rueda. Este artículo de Christina Newberry y Paige Cooper ofrece un template y sugerencias prácticas para escribir una política corporativa de uso de redes sociales. Definir roles y responsabilidades, protocolos de seguridad, un plan de acción para casos de crisis, referencias al marco legal vigente, tips para empleados sobre cómo manejar sus propios perfiles en redes sociales, una guía para que los empleados sepan cómo hablar de la compañía y sus productos o servicios. Corto, preciso, práctico.

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Academia. Las políticas de uso de redes sociales pueden convertirse en papel mojado si nadie las lee. Este artículo releva una revisión sistemática de estudios hechos en varios países en relación al uso de internet. La revisión encontró que la mayoría de los empleados encontraron las redes sociales como una herramienta valiosa en su productividad y rendimiento en el trabajo. Y que ha hecho que su trabajo sea más satisfactorio, ya que pueden llegar a más personas sin límites de tiempo y lugar. Son todavía pocos los estudios que pongan en evidencia que las redes sociales se convirtieron en una distracción en el trabajo. Los estudios también revelan que es alta la conciencia entre los empleados de los pros y los contras del uso de las redes sociales en el trabajo, por el posible impacto en la reputación de las empresas para las que trabajan.

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Oportunidades laborales

  • Se mantiene abierta la búsqueda de Director, Competition Policy LATAM de Meta. LINK.
  • Syngenta continúa con la búsqueda de Media Relations Lead LAS. LINK.

Hasta acá llegamos esta semana. Todas tus ideas, propuestas o consultas son bienvenidas. Podés escribirme a comms@redaccion.com.ar

¡Hasta el miércoles que viene!

Juan

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